Siéntate en una posición confortable con tu columna recta. Mantente calmado y despeja tu mente de cualquier pensamiento. Inspira profundamente e imagina un rayo blanco de luz entrando por la parte superior de tu cabeza. Espira lentamente.

Imagina esta luz blanca rodeando ahora todo tu cuerpo y un segundo rayo de luz blanca que surge de la región de tu corazón. Este segundo rayo de luz se una con la primera luz y rodean completamente tu cuerpo y la habitación en la cual te encuentras.

Acepta la presencia de esta luz protectora. Intenta no pensar sobre ella, simplemente concéntrate en tu respiración y en la presencia de esta luz.

Di para tus adentros o en voz alta ESTOY COMPLETAMENTE PROTEGIDO Y EQUILIBRADO CON ESTA LUZ BLANCA. SÓLO MIS MAESTROS, GUIAS, MENSAJERO Y LAS ENTIDADES QUERIDAS QUE DESEAN MI BIEN SON CAPACES DE INFLUENCIARME AHORA.

Mientras inspira, di, LA LUZ Y LA POSITIVIDAD DEL UNIVERSO SE VUELVEN PARTE DE MI CONCIENCIA Y ME PROTEGEN.

Mientras exhalas, di, ME ESTOY FUNDIENDO CON LA DIVINIDAD Y LA ENERGÍA DE MI ALMA ESTÁ PROTEGIDA.
EJERCICIO DE PROTECCIÓN

Siéntate cómodamente o acuéstate, vestido con ropa ligera y sin zapatos. Respira profundamente durante un par de minutos.

Inspira profundamente y mientras exhalas, visualiza un círculo de energía en forma de luz blanca sobre tu cabeza. Percibe cómo esta energía se mueve en sentido de las agujas del reloj mientras va descendiendo por tu cuerpo.

Este círculo de luz blanca adopta ahora la forma de un embudo y parece como un sacacorchos mientras desciende lentamente por tu cuerpo. Observa cómo ciertos fragmentos de energía negativa son expulsados de tu aura mientras continua su descenso.

Imagina a este campo de energía moviéndose finalmente hasta los pies. Ahora percibe una banda dorada de energía ascendiendo desde tus pies hacia la cabeza. Mientras esta asciende, deja una fina coraza alrededor de tu aura. Esta es una cubierta protectora que sólo deja pasar energía positiva a tu campo áurico.

Permanece cinco minutos con esta última visualización. Ahora haz unas pocas respiraciones profundas y relájate.
EJERCICIO PARA EQUILIBRAR TU PROPIA ENERGÍA PROTECTORA

Viste ropa ligera y no lleves joyas. Siéntate en una posición cómoda con tu columna recta. Relájate y despeja tu mente de todo pensamiento.

Coloca las palmas de tus manos sobre tus muslos de una forma confortable, sin ejercer presión sobre los muslos. Inspira profundamente e imagina un rayo de luz blanca entrando en lo alto de tu cabeza. Espira lentamente.

Imagina esta luz blanca rodeando ahora todo tu cuerpo y un segundo rayo de luz blanca que surge de la región de tu corazón. Este segundo rayo de luz se une con la primera luz y rodean completamente tu cuerpo y la habitación en la cual te encuentras.

Acepta la presencia de esta luz protectora. Intenta no pensar en ella, simplemente concéntrate en tu respiración y en la presencia des esta luz.

Di para tus adentros o en voz alta, ESTOY COMPLETAMENTE PROTEGIDO Y EQUILIBRADO CON ESTA LUZ BLANCA.

Mientras inspira, di, LA LUZ Y LA POSITIVIDAD DEL UNIVERSO SE VUELVEN PARTE DE MI CONCIENCIA.

Mientras espira, di, ME ESTOY FUNDIENDO CON MI SER Y LA ENERGÍA DE MI ALMA ESTÁ PERFECTAMENTE EQUILIBRADA.

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