consagrar tarotAntes de empezar a usar una baraja del tarot es recomendable limpiarla y consagrarla, de esta manera se consigue eliminar las vibraciones que hayan acumulado las cartas desde su proceso de fabricación hasta que las tengamos en nuestras manos.Hay que tener en cuenta que las 78 cartas que compramos en una tienda, no tienen ningún valor sagrado, ningún poder: no son más que láminas impresas. Para que puedan conectar con nuestro ser hay que convertirlas en una extensión de nosotros mismos, empaparlas de nuestros fluidos y  ligarlas íntimamente a nuestro inconsciente

    

Consagrando el tarot conseguiremos que las cartas se transformen en un objeto de poder, vinculándolas a nuestro espíritu. El mejor momento para realizar la consagración de la baraja es durante la luna nueva y los tres días y medio que le siguen a esta.

    

Cuando consagras un mazo, es para tu uso exclusivo, no debes dejar que alguien más lo use, pueden tocarlo incluso hay quien deja que el consultante lo toque y así hace la lectura; pero no debes prestarlo pues la energía de las demás personas no es la misma

    

Existen muchas maneras de purificar una baraja antes de consagrarla, podría decirse que existen tantos métodos como tarotistas ya que cada uno lo realiza a su manera. Una de las más utilizadas es la siguiente: Se necesita una mesa, una vela, una varita de incienso y un mantel blanco. Es mejor estar en un lugar tranquilo y en soledad. La mirada debe dirigirse al norte que es un punto magnético. Sobre el mantel se colocan las cartas formando un mazo, la vela y la varita de incienso. Se encienden la vela y el incienso y cerrando los ojos se respira profundamente durante unos minutos. Después en voz baja hay que repetir: “En sintonía con las fuerzas de la Naturaleza y de toda la creación, en el nombre de la bondad, y del amor, pido que estas cartas sean purificadas. Os purifico ¡OH! cartas, en el nombre de la justicia y de la sabiduría, y que mi operación esté dirigida hacia el bien y hacia la búsqueda de lo espiritual”.

   

Tras la ceremonia de purificación ya se puede realizar la consagración. El acto de consagración debe hacerse en una habitación con puertas y ventanas cerradas, con total quietud y aislamiento. Para que nadie nos interrumpa, descolgar el teléfono y apagar el móvil. Y disponer de una mesa y silla para efectuar el ritual de consagración. La persona que consagre debe haber purificado todo su cuerpo con anterioridad, si es mujer debe esperar seis días desde su última menstruación.

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La manera de consagrar el mazo depende de cada persona y de cada estilo. Puede ir desde una ceremonia elaborada a un simple sahumerio. Sea como fuere es importante utilizar durante la ceremonia los cuatro elementos primordiales: agua, aire representado por el incienso, tierra que puede estar representada por un cuarzo y fuego que se consigue al prender alguna vela.

   

Antes de iniciar el ritual de consagración propiamente dicho hay que acariciar delicadamente el paquete de cartas y sin dañarlas mezclarlas durante horas, sin ver ni pensar en otra cosa sino en cómo se deslizan las imágenes entre nuestros dedos. Es aconsejable pasar cada carta lentamente, con paciencia, por cada parte de nuestro cuerpo para que se unan a cada una de nuestras vibraciones y se carguen de nuestros fluidos biológicos en tanto que recibimos las ondas de sus formas. Es bueno también dormir junto a ellas, mejor con una diferente cada día. Todos estos actos tienen como finalidad actuar sobre el inconsciente haciendo que las cartas pasen a ser una parte más de nosotros.

   

Ceremonia de consagración del tarot sencilla:

Necesitarás una varita o cono de incienso, una vela blanca, una tela violeta y un cuarzo. Enciende la vela y el incienso, pasa el mazo por el incienso, carta por carta, después envuélvelas en el paño y colócale encima el cuarzo. Luego lo puedes sahumar con incienso y lo mezclas para empezar a usarlo.

    

Ceremonia de consagración del tarot elaborada:

Los elementos necesarios son: una mesa, una silla, un mantel blanco o lila, si no tienes un mantel puedes usar cualquier tela de uno de esos dos colores, incienso, una vela blanca, un vaso de agua, un cuarzo o un plato con un poco de tierra si puede ser de un bosque o jardín mejor. Estos cuatro últimos elementos son los que representarán los cuatro elementos primordiales. También necesitarás un paño de seda violeta.

 

Extiende el mantel sobre la mesa, siéntate frente a ella mirando al este sin cruzar piernas ni brazos, para que la energía fluya por todo nuestro cuerpo. En un ángulo de la mesa hay que colocar la vela, en otro el cuarzo o el plato con tierra, en otro el incienso y en otro la copa con agua. Enciende la vela y el incienso. Coge las cartas una por una y sóplalas por delante y por detrás. Una vez hecho esto, coge el mazo completo y pásala por encima de cada uno de los cuatro elementos, formando tres círculos en sentido a las agujas de reloj. Seguidamente mantén la baraja unos 3 minutos encima de chakra frontal (el que está el centro de la frente) para que la baraja conecte con la intuición. Posteriormente colócalo encima del corazón 3 minutos más, para que siempre que utilicemos el tarot sea con amor y en beneficio del consultante.

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Tras esto, hay que pasar cada carta, de manera ordenada, por el humo del incienso, y luego, sobre la llama de la vela blanca y se colocarán, vueltas, formando un montón o mazo. Debes colocar tus manos formando un mudra: en este caso une las manos haciendo que las yemas de los pulgares e índices se toquen y con las palmas hacia abajo, sobre el montón de las cartas. Después, extiende las cartas en hileras horizontales de 13 cartas cada una y repite:

  

“Fuerzas del bien, espíritus de luz y del amor universal consagro estas cartas bajo su intercesión, que de ahora en adelante estarán en sintonía con mi ser y listas para vibrar a cada pregunta mía, porque están dirigidas hacia la búsqueda del bien. Que así sea”.

  

Después envuelve las cartas en el paño de seda violeta y guárdalas en reposo durante 7 días consecutivos en un sitio donde llegue la luz de la luna. Al fin de ese tiempo ya pueden ser usadas. Recuerda que para conservar su energía, las cartas no deben ser tocadas por otra persona y siempre hay que guardarlas en su seda color violeta. Así, se obtendrá una lectura acertada.

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