Cómo librarse de los amigos tóxicosLos amigos tóxicos son aquellos que haciéndose pasar por nuestros amigos en realidad están dinamitando nuestra vida y nuestras relaciones. Es la supuesta amiga que compite contigo social o intelectualmente, mientras aparentemente te apoya en los momentos difíciles, pero no celebra tus triunfos, sino te critica y siempre encuentra algo negativo en lo que hiciste.

 

Es tan dañina que tú no lo puedes creer y todavía la llamas tu amiga. La justificas y aceptas incondicionalmente, a pesar de todo. Son personas normalmente inseguras, muy celosas o lo que es peor envidiosas, y se acercaron a ti posiblemente por el mismo motivo que ahora inundan de veneno tu entorno, porque les caíste bien,  o porque descubrieron que el grupo de amigos te tenía de alguna manera respeto o admiración y eras el camino para tomar el poder en ese grupo.

 

Suelen  estar a tu lado y aprovecharse de una situación privilegiada dentro de tu entorno para hacerte sentir que son tus mejores amigos, que puedes depositar tu plena confianza en ellos aunque desde el principio tan sólo los mueva un bien disimulado interés.

 

Este tipo de  gente es peligrosa para tu salud mental, emocional y física. Si no tienes más remedio que convivir con estas personas dañinas, te conviene mantenerte alejada o sobrevivir a ellos. Para detectar a esas personas que envenenan tu vida, sigue estos consejos:

 

Tras pasar un rato con un amigo pregúntate “¿cómo me siento después de pasar tiempo con él/ella?” Si tu respuesta es: agotado, aliviado, frustrado y deprimido, entonces tal vez tengas un amigo tóxico. La vida es demasiado corta como para rodearte de personas que no aportan nada a tu vida de forma positiva.

 

Los amigos tóxicos necesitan constantemente hablar sobre sus vidas y no de la tuya, lo que hace que la vuestra sea una relación de amistad unilateral. Son manipuladores y hacen cualquier cosa para conseguir lo que quieren. Les encantaría tenerte solo para ellos. Son maestros en el arte de acaparar y expertos en entablar relaciones absorbentes que te van apartando de tu círculo de contacto y referencias. Te requieren en exclusiva.

 

El psicólogo y escritor Fernando Gavilán ha recogido en sus estudios ocho tipos de amigos tóxicos:

 

El ocupadísimo: Nunca tiene tiempo para verte o escucharte, porque todo es más importante que tú. No responde a las llamadas ni a los correos electrónicos, salvo raras veces.

El bocazas: no sabe guardar un secreto y le falta tiempo para divulgarlo.

El informal: casi nunca cumple ningún acuerdo, llega tarde, se despista de las citas y los compromisos adquiridos.

El intrigante: te transmite muchos juicios negativos sobre ti de forma sutil, diciendo que lo ha escuchado decir a otros. Y lo hace “porque soy tu amigo”. Quiere preocuparte y ganar todo el control sobre ti.

El complicador: pone objeciones a todo lo que propones, interfiriendo gravemente el curso de tu vida normal. Cada situación la analiza desde todos los ángulos posibles hasta extremos enfermizos.

El sanguijuela: su característica principal es que siente un exagerado sentimiento de sobreprotección hacia ti para tenerte en exclusiva como amigo. Se enfada si haces planes sin contar con él.

El competidor: rivaliza contigo en todo. No se alegra de tus éxitos, sino que los menosprecia. Tiene unos celos desmedidos hacia ti.

El consejero: emite juicios sobre cualquier circunstancia que atañe a tu vida sin que tú se lo pidas. Si lo rechazas suele decirte frases tipo “lo digo por tu bien”. Sus consejos son críticas enmascaradas.

 

Si conoces a alguno de los modelos anteriores o bien alguien de tu entorno cumple algunas de las características que hemos comentado, sigue estos pasos para librarte de ellos:

 

Evita involucrarte o comprometerte con las necesidades de un amigo tóxico. Ten en cuenta primero tus propias necesidades.

 

Mantén tu sentido del humor. Respóndele al sujeto hostil con algo divertido que lo ponga en evidencia y diviértete con su negatividad.

 

Usa la técnica del espejo. Actúa como si fueras un espejo y refleja la conducta del elemento ponzoñoso. Si no te deja hablar, tú ponte a ladrar. Cuando él se calle y te pregunte qué pasa, explícale que ésa es la actitud que él tiene hacia ti.

 

Cuestiónalo con tranquilidad. Haz que el individuo nocivo vea lo absurdo de su actitud, haciéndole preguntas que lo pongan en evidencia. Si rechaza a los gays, pregúntale: “¿conoces a muchas personas homosexuales?, ¿has convivido con ellas?, ¿alguien te odia por ser heterosexual?”.

 

Maneja la cordialidad. Piensa que el motivo de su conducta es la inseguridad y la falta de amor propio y aunque te parezca difícil, podrás convertir tu enojo en amabilidad y calmar asombrosamente a la fiera.

 

Alejarse lentamente de un amigo tóxico suele ser la forma menos dolorosa de terminar este tipo de relaciones. Evita responder a las llamadas telefónicas y di que estás ocupado. Comprométete con tus aficiones, familia o trabajo en dirección a una promoción de trabajo. Aparta de la mente de un amigo tóxico centrándote en otras cosas que te proporcionarán una excusa válida cuando te pregunte el motivo por el cual no estás disponible. Pasa tiempo con amigos que reconozcan que tu tiempo es valioso.

 

Deja de preocuparte sobre lo que podría pensar un amigo tóxico de ti. Recuerda: si un amigo tóxico no te respeta, no merece la pena preocuparte.

 

Corta por lo sano si el amigo tóxico con el que estás tratando se ha convertido en una situación malsana en tu vida. Sé directo y finaliza tu amistad. Acabar una amistad será difícil y realmente no existe una forma agradable de hacerlo. Dile a un amigo tóxico que no quieres continuar con la amistad debido al estrés que ha añadido a tu vida.

 

A menos que él quiera cambiar las cosas que están afectando de forma negativa tu vida, entonces no puedes continuar con la amistad.

 

Un amigo ambivalente no es un amigo real. Sal de esa relación. Si no quieres ser brusco en tu rompimiento porque ha habido momentos buenos, empieza a evitar la presencia de la persona. Si es un familiar no inmediato, evádelo y si lo ves, cuéntale lo menos posible de tu vida.

 

Si se trata de tu pareja, inicia conversaciones hacia un proceso de cambio de sus actitudes y conducta. La gente tóxica tiene problemas propios sin resolver, pero ni son tuyos ni tienes que sufrir las consecuencias

 

 

 

Cómo librarse de los amigos tóxicos

 

 

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