como-superar-una-ruptura-de-parejaSuperar una ruptura de pareja podría calificarse como una de las pruebas más duras para la estabilidad emocional de una persona. Los caminos de los seres humanos no tienen por qué permanecer unidos contra natura.

 

Somos diferentes y, en muchas ocasiones, por muy buenas que sean ambas personas, incompatibles. La mayoría de las veces la persona no tiene idea de lo que salió mal y cuanto más tiempo hayan estado juntos, más dolorosa será. Sin embargo, es una parte normal de muchas relaciones.

 

Para entender el proceso del duelo conviene diferenciar entre el dolor y el sufrimiento. El sufrimiento aparece si uno se ancla en los recuerdos como intento de evitar el dolor de la pérdida, del vacío que deja. Además, el sufrimiento produce como resultado que todo se congela en aquellos momentos pasados y no se sigue avanzando.

 

Es un pacto con el deseo de no soltar nunca lo perdido y es transformar un momento en un estado. Es una lealtad con los ausentes aunque el precio sea el sufrimiento mismo. No olvidar, no renunciar, no dejar de llorar. Es como evitar lo peor eligiendo lo peor, y sufrir, al final, no es sino cronificar el dolor.

 

El dolor implica aceptación, estar en contacto con lo que sentimos, con la tristeza, y el vacío. El sufrimiento se hace preguntas aunque sabe que ninguna respuesta le hará sentir bien. En cambio, para el dolor ya no hay preguntas, es lo que es.

 

El dolor tiene un final, y el sufrimiento puede no terminar nunca. Por tanto, la diferencia entre una y otra es que el dolor es necesario en este proceso, y el sufrimiento es opcional. Para la gran mayoría, una ruptura es una situación muy difícil y dolorosa, aparecen muchos miedos, inseguridades, decepciones, resentimientos y el dolor puede ser muy profundo…

 

Toda ruptura pasa por diferentes etapas.

 

La primera empieza con la aceptación de la nueva situación (dejar de negar o evitar la ruptura) y también por asumir los sentimientos derivados de la ruptura: rabia, dolor, tristeza, angustia… “. Las siguientes fases son la revisión y el aprendizaje, en las que se busca sacar el provecho y la experiencia de la relación pasada para ser más conscientes a la hora de emprender otra en el futuro.

 

La siguiente pasaría por la fórmula “perdona y agradece”, que son los pasos necesarios para cerrar el vínculo con la otra persona desde la paz interior y la calma. Por último, las tres últimas fases se centrarían en las expresiones: “descubre, crea y disfruta”, cuando ya se dispone del ánimo y la fuerza para volver a reconstruir la vida desde el optimismo y apuntando a nuestros más altos objetivos.

 

Qué podemos hacer para sentirnos mejor y acabar superando ese dolor

 

Nota cuáles son los pensamientos que aparecen en tu mente cuando te sientes mal. ¿Qué es lo que te dice tu mente? Es posible que te diga cosas como: sin él o ella no podré ser feliz, no soy lo suficientemente bueno/a, es muy difícil y triste estar solo/a, necesito a alguien a mi lado para ser feliz,  se ha ido con alguien mejor que yo,  que pensarán los demás de mí,  no podré encontrar a otra persona, hay algo malo conmigo por eso se ha ido…Nota los pensamientos dolorosos y estresantes que aparecen, pensamientos de los cuáles no somos muchas veces siquiera conscientes.

 

Cuando creemos pensamientos como estos, no es de sorprender que nos sintamos como lo hacemos… Cuestiona estos pensamientos dolorosos y comprueba si son “verdaderos”.  Si te permites cuestionar la veracidad de lo que tu mente te dice, te darás cuenta que en realidad, lo que te hace sufrir no es que la persona se haya ido si no lo que tú crees que eso significa, la historia que te cuentas…

 

Pregúntate si es verdad, si puedes saber que es verdad con “absoluta certeza” (y por favor responde con un simple sí o no…) que sin él o ella no podrás ser feliz, que no eres lo suficientemente bueno/a porque tu pareja se ha ido, que es muy difícil y triste estar solo, que “necesitas” a alguien a tu lado para ser feliz,  que se ha ido con alguien “mejor” que tú,  que los demás pensarán mal de ti , que  no podrás encontrar a otra persona, que hay algo malo contigo por eso se ha ido.

 

Cuando no cuestionamos estos pensamientos y “creemos” que son verdad sufrimos. Es muy importante el saber que tenemos un valor, independientemente de si el otro nos valora o no. Nuestra capacidad de valorarnos a nosotros mismos se pone a prueba cuando vivimos el fracaso de una relación o nuestra pareja nos dice que no quiere continuar viviendo con nosotros. Ahí aparecen todos los fantasmas de que ya no servimos o que no encontraremos a otra pareja nunca más o a nadie que nos quiera. El saber que uno tiene valor para otras personas y que lo tiene por sí mismo por el solo hecho de existir, nos puede ayudar con estos sentimientos.

 

El aceptar la responsabilidad de que las relaciones son cosa de dos y lo que ocurre en ellas también, el poder ver que parte de responsabilidad tiene uno en lo que está pasando en un ruptura es importante, no para culparse o juzgarse sino para ver cómo puede dejar de contribuir con el problema y ayudar a que la ruptura sea más fácil. El hacer responsable de que uno atrajo a esa persona y que en un principio la amó y seguramente en algún lugar la sigue amando, nos puede ayudar para ver las cosas desde otro punto de vista, cosa que nos puede ser útil en los momentos difíciles. El satanizar al otro y culparlo de todo, lo que acostumbra a traer es más conflicto y dolor.

 

Desconecta. Rompe el contacto: No hay mayor tentación para el abandonado que intentar hablar, convencer, explicar, hacerse perdona o bien despreciar e insultar al que te ha abandonado.  Cualquier cosa con tal de recuperarlo, incluso cualquier cosa con tal de que nos haga caso. Quizás sientes una injusticia y una impotencia tremendas y quieres que al otro le quede claro. Quizás te sientas culpable como Judas y no busques otra cosa que martirizarte y hacerle comprender al otro que eres un/a  imbécil que no entendió nada y que quieres cambiar.

 

No tomes decisiones importantes: Las ganas de huir son enormes. Salir de la ciudad, cambiar de trabajo, vender la casa…es tentador. También lo es tomar decisiones radicales como irte a un monasterio budista o irte a dar la vuelta al mundo, dejándolo todo atrás. Todos somos diferentes pero, en general, si te gustaba tu vida de antes, no la tires por la borda.

 

Creemos, falsamente, que el alejamiento físico de nuestra vida anterior que estaba tan conectada a esa persona nos hará olvidar más rápido. Pero si no paras de llorar y pensar en tu ex, aunque te vayas a Tanzania mañana mismo, no pararás de sufrir por estar lejos, ya que es tu mente, tus pensamientos sobre esa persona, su ausencia,  lo que genera el sufrimiento.

 

No niego que una cierta distancia física (intentar no cruzarse con el otro, no tener contacto) no sea recomendable como he comentado antes, pero deja las decisiones radicales que quizás hace unos días ni te planteabas para otro momento. La mayoría de las veces no se pierde nada por posponer una decisión y las importantes has de tomarlas cuando eres dueño de ti mismo y sabes lo que quieres.

 

En los casos en los que la decisión del otro no es firme, no serán tus palabras y tus lamentos lo que lo hará volver, sino tu ausencia. Es dificilísimo, pero tienes que darte cuenta de que el otro, por mucho que le haya dolido tomar la decisión, no se siente como tú y tus palabras y ruegos son un problema añadido. Ir a buscar contacto con la otra persona es inútil, más allá de alguna conversación aclaratoria si eres de los que necesitan entender. Después de algún intercambio que quizás tú o el otro necesiten para aclarar cosas, ROMPE el contacto. Una vez hayas dicho lo que tenías que decir y te hayas vaciado, CORTA.

 

Es una fuente inagotable de dolor, ya que cualquier cosa que sepas del otro te hará sufrir, aunque sea algo tan banal como que ha salido con sus amig@s al cine. No hagas reproches, ya NO SIRVE de nada. Desahógate una vez si quieres y vacía tu corazón, pero no le des vueltas y vueltas porque te metes en un círculo vicioso.Borra u oculta perfiles de Facebook, Messenger, Twitter, Etc..Borra su número de teléfono si es necesario para evitar la tentación. Necesitas pasar página.

 

Es muy importante la comunicación con las personas de nuestro entorno que se preocupan por nosotros. Compartir nuestros sentimientos nos ayudará, y nos daremos cuenta que no estamos solos y que contamos con el apoyo de la gente que nos rodea.

 

No guardes rencor: Si la ruptura no se dio de forma amistosa o fue tu ex-pareja quien terminó contigo, estarás más susceptible o enojada. Pero guardarle rencor a él sólo hará que no puedas retomar tu vida con normalidad ni abrirte a nuevas personas.

 

No te culpes: Intenta no darle vueltas al pasado, ni recriminarte por la ruptura. Ya no tiene sentido reflexionar en lo que pudiste haber hecho para arreglar tu relación, porque sólo servirá para mortificarte el pensar en las situaciones que pudiste haber evitado.

 

Ten paciencia: Acostumbrarte a esta nueva situación no es cosa de dos días, pero afróntalo con ánimo y optimismo, porque la vida te volverá a sonreír, con el tiempo recuperarás el entusiasmo y las ganas de empezar de nuevo.

 

No corras, pero tampoco te detengas: Es muy importante que no te apresures a buscar a alguien que ocupe el hueco que ha quedado en tu corazón. Tómate tu tiempo para disfrutar de la soledad y la libertad. Pero tampoco tengas miedo a empezar una nueva relación pensando en otra posible ruptura, ni caigas en el error de comparar a las otras personas que conozcas con tu ex-pareja. Evita el alcohol y todo lo que te evada de la realidad de forma insana.

 

Porque si mientras que estás bebido puede que la euforia te haga sentirte bien durante un rato, también es posible que el alcohol te haga sacar tu lado más depresivo. Pero lo que es seguro es que al día siguiente, te sentirás peor después de haber bebido, y el dolor será más intenso: te sentarán mucho peor que de costumbre. Se trata de hacer actividades tranquilas y agradables para ti, que te conecten con el mundo y te den esperanza.

 

El dolor irá pasando, y la ayuda y apoyo que andas buscando en los demás hará que te pongas bien antes de lo que piensas. Las rupturas amorosas son dolorosísimas, pero igualmente muy valiosas para cambiar aspectos de tu vida. Algunas relaciones de pareja son tan absorbentes que hacen  que dejes de lado relaciones humanas, hobbies, o incluso proyectos profesionales.

 

Dentro del dolor se encuentra la semilla de un nuevo TÚ, más fuerte e inteligente, y después de que lo peor haya pasado te darás cuenta de que un nuevo abanico de posibilidades se abre ante ti. No tengas miedo, al contrario: es el momento de crecer personalmente. Y ese nuevo tú atraerá a alguien todavía mejor para ti, confía en ello y sucederá.

 

 

Cómo superar una ruptura amorosa

 

 

 

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