El amor es muy importante en nuestras vidas, es el sentimiento por excelencia. Es un sentimiento muy fuerte que conecta a las personas y, no sólo es característico de las relaciones amorosas, sino también de otros tipos de relaciones como la amistad o las relaciones con nuestra familia.
Siempre ha sido un tema que ha inquietado a pensadores, poetas, artistas, músicos, escritores que se han reflexionado de distintas maneras acerca de él.

Hay diferentes clases de amor: se puede amar a una persona en toda la extensión de la palabra. Se puede amar a un ser querido cercano: hijo, padre madre, hermanos, abuelos, etc. Se puede amar a un animal tanto como a un hijo. Algunos seguidores de distinta religión manifiestan amar a su dios. Lo extraordinario del amor es que no puede ser tasado por alguna cosa, pues no existe semejanza para igualarlo. Tampoco es fácil poder demostrarlo. Las riquezas, la fama, el poder, no equiparan la sensación de tener el alma plena de este sentimiento.

Existen distintos tipos de interpretaciones del amor: egoísta (desmedido amor por uno mismo), altruista (sentimiento espiritual que nos mueve a realizar actos en busca del bienestar ajeno), erótico, etc. Es regido en el ser humano por sus procesos sicológicos y cognitivos, cambiando ligeramente sus expresiones por el filtro de la cultura o sociedad en que se vive.

El Amor erótico, es decir, el atractivo físico, producto del instinto, que un hombre puede sentir por una mujer o una mujer por un hombre. Este amor es posesivo y excluyente. Se quiere poseer a la persona “amada”. No es malo este amor, pero sí puede ser turbador al mismo tiempo que placentero. Sin embargo, es insuficiente como amor humano, pues también los animales experimentan ese atractivo que nace del instinto. Por desgracia en nuestra sociedad, cuando se habla de amor, generalmente se entiende sólo así, como atractivo físico. Incluso para referirse a relaciones sexuales entre gente que no tiene ningún compromiso sentimental.

El amor de la amistad es una intercomunicación gratuita, cordial, no posesiva porque es abierta, en la que hay un interés mutuo por los problemas, éxitos o sufrimientos del amigo, y que, a su vez, constituye un descanso psicológico. La amistad es semilibre, se puede cultivar, pero no se puede imponer. Comienza por la simpatía y el agrado que se siente al encontrarse personas que tienen cosas en común con nosotros. Te empiezan a interesar las cosas del amigo y tu encuentras con gusto que a él también le interesan tus cosas. Es muy agradable saber que cuentas con alguien que te quiere y te comprende y que comparte muchos de tus gustos y de tus ideas.

El amor incondicional que consiste en la actitud de ayuda generosa a los demás, de servicio desinteresado, de oblación gratuita para el bien de todos. Esta actitud exige frecuentemente el sacrificio de los propios intereses, anteponiendo a ellos el bien y la ayuda al prójimo. Este amor tiene la característica de que entre más da la persona, más se encuentra realizada ella misma; esto es un misterio, es una realidad comprobada por la experiencia: cuanto la persona más se olvida de sí para favorecer a otros, más, verdaderamente se realiza ella misma.

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