Insomnio-1El insomnio es el desorden de sueño más común. Se caracteriza por no poder dormir o tener un sueño muy ligero que se interrumpe muchas veces durante la noche. Este problema afecta a muchas personas, especialmente de los países más industrializados, que ven disminuir su calidad de vida e influye en su ritmo de trabajo.

 

Afecta más a las personas mayores y a las mujeres durante el embarazo y la menopausia que a las jóvenes y a los hombres. Por otra parte, el insomnio constituye uno de los principales motivos de accidente laboral debido a la incapacidad de atención que muestra la persona que lo padece.

 

El sueño ha demostrado ser importante en la regulación de los niveles de azúcar en la sangre y las personas que no duermen pueden llegar a ser cada vez más resistentes a la insulina. A largo plazo resistencia a la insulina pone una carga adicional en el páncreas a producir más, y con el tiempo puede dar lugar a la diabetes tipo 2.

 

Se puede decir que una persona duerme lo suficiente cuando al despertarse se da cuenta que ha dormido lo suficiente y durante el día se siente bien. Se considera que una persona padece insomnio cuando, al levantarse por la mañana, siente que no ha dormido lo suficiente, cuando a lo largo del día siente necesidad de dormir, presenta la cabeza cargada y tiene dificultades de concentración.

 

El insomnio puede causar que la persona tenga ojeras, fatiga e irritabilidad. Igualmente, se presenta somnolencia diurna y mala concentración lo cual puede ocasionar graves problemas al manejar coche o diferentes herramientas.

 

Las causas de este trastorno del sueño pueden ser muy variados, entre ellos se encuentra el estrés que nos provocan situaciones de angustia personal  causada por problemas personales relacionados con el trabajo, la pareja etc. Otro factor causante del insomnio es la depresión.

 

También los hábitos inadecuados de descanso: El cambiar constantemente de horario de sueño, intercambiando el día por la noche por motivos de trabajo, viajes en avión, fiestas, siestas demasiado prolongadas, etc., dificulta al organismo la posibilidad de adquirir un hábito adecuado de sueño.

 

En el medio ambiente y en el hogar también se encuentran sustancias que contribuyen al insomnio. Las tablas de madera aglomerada, los impregnantes de madera, las lacas, la pintura de las paredes, los materiales para sellar o hermetizar, los revestimientos de suelos, los pegamentos, el papel pintado, los muebles o los materiales aislantes pueden contener sustancias que influyen negativamente en el dormir. Aunque raras veces se piensa en tales sustancias como causantes del insomnio.

 

Muchos medicamentos tienen como efectos secundarios el insomnio. Por ejemplo, los analgésicos o los antigripales con cafeína. También los antigripales y los antitusígenos que contienen efedrina o teofilina. Del mismo modo, pueden aumentar la intranquilidad los quemagrasas y los inhibidores del apetito. En estos casos es aconsejable preguntar al médico.

 

Cuando dormimos nuestro oído permanece activo y transmite toda clase de ruidos a nuestro sistema nervioso central. Cuando el volumen sobrepasa cierto nivel, el sueño se vuelve menos tranquilo y menos profundo.

Algunas pautas para combatir el insomnio:

 

Si padeces insomnio, relájate. Obsesionarse con dormir y hablar todo el día de esta patología con tus familiares y amigos no sirve de nada. Quítale importancia, respira hondo y lograrás dormir mejor.

 

No realizar ejercicio físico en exceso antes de dormir. Se ha demostrado que la actividad física inicialmente aumenta los niveles de las llamadas “hormonas del estrés” pero poco a poco este nivel va disminuyendo considerablemente. Es mejor hacer ejercicios al iniciar el día o en la tarde.

 

Reducir la luminosidad de la habitación ya que se ha demostrado que dormir con una luz demasiado fuerte provoca un desequilibrio hormonal, alterando fundamentalmente los niveles de melatonina y produciendo además un mayor riesgo de desarrollar la obesidad y la diabetes.

 

Darse un baño de agua caliente antes de acostarse. Unos 15 minutos serán suficientes para predisponer nuestro cuerpo al descanso.

 

Es importante levantarse a la misma hora cada día, incluyendo fines de semana y vacaciones. Cuando te despiertes por la mañana no permanezcas en la cama mucho tiempo.

 

El tabaco estimula a las personas que suelen fumar más cuando están nerviosos o estresados. Por ello, si quieres lograr un sueño reconfortante debes evitar el tabaco y no fumar ningún cigarrillo ni aunque te desveles a media noche.

 

Rociar la almohada con unas gotas de lavanda. Las propiedades relajantes de esta planta la hacen especialmente adecuada para combatir el insomnio.

 

Recibir un masaje con aceite esencial de azahar. Unas gotas serán suficientes para sentir una sensación de relajación inmediata. Incide, especialmente, en la parte del cuello y las cervicales donde se acumula mayor tensión a lo largo del día.

 

 

 

 

El insomnio

 

 

 

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