EL TERCER OJO

El tercer ojo no es una glándula endócrina, aunque está relacionado con las glándulas Pineal y Pituitaria. Se trata en realidad de un organo que surge con el desarrollo espiritual de la personalidad integrada, y se deriva de la superposición e interrelación de los tres chakras superiores.

Los egipcios usaban el Tercer Ojo para anticiparse al futuro, los hindúes lo consideraban la llave de la iluminación y los, aztecas intentaban despertarlo para obtener una visión directa de lo invisible. Lo cierto es que el tercer ojo fue considerado el “órgano del alma” en numerosas civilizaciones ya extinguidas y que todas ellas coincidieron en ubicarlo en el entrecejo, sobre la frente.

El tercer ojo, llamado también ojo de la visión etérea simbolizado en el cuerpo del unicornio (su cuerpo representa el cuerpo astral), es a veces activado por el delirium tremens de los alcohólicos, permitiéndoles ver los seres del bajo astral, y también se suele activar en niños menores de 7 años que a veces hablan de duendes y hadas.

Para que el tercer ojo funcione y produzca la clarividencia, los tres chakras superiores deben estar energetizados con una energía espiritual de naturaleza triple, que fluye al aura desde el alma humana; y estas energías vienen de tres planos espirituales denominados Atma, Buddhi y Manas, y energetizan las glándulas Pineal, Pituitaria y Tiroide. Los vedas fueron quienes denominaron Chakras, a los centros energéticos que se encuentran en el cuerpo humano. Estos se extienden en forma de remolino en el aura de nuestro cuerpo, siendo su función principal, la de revitalizarlo y estimular los procesos psicológicos asociados con la maduración y la toma de conciencia

El Chakra del Tercer Ojo, o también llamado Ajana, está situado entre las dos cejas, en la frente. Su nombre significa comandar, percepción, conocimiento, autoridad. Está asociado, en el cuerpo humano con la glándula pituitaria, con los ojos, el cerebro y más allá de los elementos, con los colores púrpura e índigo. Representa la percepción, la intuición y el conocimiento.

En los últimos años, las personas han adquirido conciencia acerca de sus propias capacidades y han comprendido que no sólo los iniciados o los adivinos son capaces de leer el futuro, distinguir el aura o conectarse con planos de existencia más sutiles que la nuestra por lo que mucha gente ha decidido usar la energía de este tercer ojo.

Cuando se ve a través de los dos ojos, se ve a través del cuerpo físico. El tercer ojo no forma parte realmente del cuerpo físico. Forma parte del segundo cuerpo, que está oculto: el cuerpo sutil, el sukshma Sharir. Tiene un lugar correspondiente en el cuerpo físico, pero no forma parte de él. A través de los ojos físicos sólo se puede ver más que lo físico, lo material, con el tercer ojo se puede ver cosas que son invisibles para los ojos físicos, pero son visibles para los ojos sutiles. Entonces, con el tercer ojo funcionando, si miras a una persona miras su alma, su espíritu, no su cuerpo.

El tercer ojo es la puerta que abre al espacio de la conciencia y a los mundos interiores. También es llamado el ojo del alma, te da la visión de los mundos sutiles, haciendo posible la conexión directa con una fuente ilimitada de sabiduría. Es el punto energético clave para desarrollar distintos fenómenos como la intuición y la clarividencia.
Cuando este Sexto Chakra está activado te sientes tranquilo, en paz y concordancia con lo que te rodea, y eres capaz de vislumbrar lo que se avecina. Así tu espíritu evoluciona, crece y el poder que sientes dentro de ti refuerza tu temple ante los obstáculos. En cambio, si está desequilibrado, tu memoria y tu concentración fallan, los miedos a lo que vendrá se hacen fuertes y estado nervioso forma parte de tu carácter habitual.

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