La percepción extrasensorial, también conocida como PES, es la percepción que tiene lugar independientemente de ver, oir o cualquier otro proceso sensorial. Debido a que la definición de “sentido” es vaga, la definición precisa de extra-sensorial también lo es, sin embargo este término es generalmente utilizado en referencia a los humanos, implicando fuentes de información desconocidas para la ciencia moderna.

De hecho, todas las personas tenemos algún tipo de percepción extrasensorial y no le damos apenas importancia. Pero, cuando no sólo se le da importancia, sino que se les presta especial atención, se pueden producir cambios importantes en la personalidad de los individuos. Una pequeña percepción extrasensorial puede cambiar toda una vida si el interés de la persona así lo propicia. Recordemos que el interés mantenido sobre algo puede cambiar el programa de selección de preferencias de nuestros cerebros, y algo muy insignificante puede cobrar prioridad absoluta si así lo queremos.

La mayor parte de la evidencia de PES es anecdótica y es desechada por los escépticos como basada en trucos de mentalistas, razonamiento selectivo, falsificación retrospectiva, pensamiento deseoso, mal entendimiento de las probabilidades y de la ley de números verdaderamente grandes, credulidad, ignorancia de la lectura fría, validación subjetiva o en fraudes. El siguiente caso es típico de aquellos citados como prueba de PES; es inusual sólo en el sentido de que involucra la creencia en un perro psíquico en lugar de en un humano psíquico. El can en cuestión es un terrier que ha hecho fama con su PES que se manifiesta en su habilidad de saber cuándo su dueña, Pam Smart, está decidiendo regresar a casa mientras se encuentra fuera en las compras o algún otro negocio.

Tipos de Percepción extrasensorial

Los tipos específicos de Percepción extrasensorial incluyen: Percepción de eventos que suscitan en otros lugares (clarividencia, clariaudiencia, etc.) y en otros tiempos (precognición, retrocognición, sueño lúcido) La habilidad de sentir y comunicarse con gente que se encuentra en lugares lejanos (telepatía), más allá de la vida (médium, espiritismo), o en otras dimensiones (proyección astral). Existen muchos otros poderes de percepción, de acuerdo a diferentes culturas y diferentes épocas. Al estudio de estas capacidades se le llama parapsicología, que además investiga otros temas y habilidades similares que están fuera de la explicación científica y frecuentemente asociadas con percepción extrasensorial (psicometría y psicoquinesis).

La palabra “psíquico” es algunas veces utilizada como sustantivo y adjetivo para denotar a una persona capaz de usar habilidades extrasensoriales en muchas de sus formas. Muchos de los que creen en la percepción extrasensorial sostienen que es un poder innato que tan solo es poseído por un pequeño porcentaje de la población; sin embargo algunos creen que cualquiera es capaz de ser psíquico, y que la mayoría de la gente simplemente no ha aprendido como explotar su potencial extrasensorial.

Ejercicios que ayudan a desarrollar la Percepción Extrasensorial

Primera Sesión: Se comienza con un sencillo ejercicio de imaginación visual. En un estado profundo de meditación, te proyectas enfrente de tu hogar e imaginas que estás allí. Tomas nota de todo lo que ves antes de entrar por la puerta principal, para ubicarte en la sala. Ves esta habitación por la noche, con las luces encendidas y a la luz del día, con los rayos del sol que entran por las ventanas, estudiando todos los detalles que puedas recordar.

Luego tocas la pared y entras en ella. Examinas su interior, la luz, los olores, la temperatura y la solidez de los materiales. Cuando estás nuevamente fuera de la pared y frente a ella, cambias su color a negro, rojo, verde, azul, violeta y después le devuelves su color original. Levantas una silla, que carece de peso en esta dimensión y la estudias contra la pared, mientras cambias nuevamente su color.
Haces lo mismo con una sandía, un limón, una naranja, tres plátanos, tres zanahorias y una cabeza de lechuga.

Segunda Sesión:  Lo largo de la siguiente sesión, te proyectarás mentalmente dentro de cubos o cilindros de metal en los que examinarás la luz, el olor, el color, la temperatura y la solidez, todo a un ritmo lo suficientemente acelerado para evitar que interfiera la lógica.

Luego, examinarás un árbol frutal en tu pantalla mental, a través de las cuatro estaciones y después te proyectarás dentro de las hojas y los frutos.
El siguiente paso es la proyección dentro de una mascota. Examinarás a una mascota desde afuera sobre tu pantalla mental, cambiando los colores; luego entrarás mentalmente en su cerebro. Después de unos cuantos minutos de reconocimiento dentro de la cabeza de la mascota, emergerás para continuar examinándola desde afuera, concentrándote esta vez en el pecho. Penetrarás al pecho para examinar la caja torácica, la espina, el corazón, los pulmones, el hígado y volverás a salir.

 

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