Origen:

Antiguos documentos describen a la mandrágora como una planta que adormece el primer día y vuelve loco el segundo. La Mandragora officinarum o Atropa mandragora es notable por la influencia que ejerció en Europa durante el medioevo. Los campesinos de aquellos tiempos le tenían horror porque creían que poseía ciertas características humanas. En los textos de magia se habla de ella con verdadero culto. Contribuyeron mucho a la celebridad de esta planta los charlatanes que vendían su raíz en altísimos precios, gracias a las cualidades que le atribuían y a las que el vulgo daba completo crédito.
   
El conocimiento de las virtudesmágico-curativas de esta misteriosa planta, se remonta a tiempos muy lejanos. Josefus, Buda, Confucio y Mahoma, la mencionaban, y todos ellos la investigaron. Uno de los primeros ejemplos del uso de la también denominada “Mandrácula”, lo encontramos en egipcios, exactamente en el Papiro de Ebers, escrito 1500 antes de Jesús. En este papiro el uso de la Mandrágora figura como excitante sexual. Se la designa como “dujajim” (el fruto que excita el amor). Pero no es el único indicio que en la antigua cultura egipcia nos podemos encontrar del uso de esta mágica planta. En la estatua funeraria de Ja, podemos apreciar que su silla lleva por decoración Mandrágoras, en la tumba de Nakht vemos cestas llenas del fruto pestilente de la Mandrágora y así una sucesión de muchos notables nombres, como en la tumba de Nebamon, en la de Ramose, la tumba de Menna, en la tumba de Nakht, tumba de Nebamon, también en la tumba dmandrágorae los escultores de Amenofis III.
  
En otra necrópolis como la de tumba Meryre, contemporáneo de Amenofis III encontramos una muy singular e inquietante, porque Meryre, que era el cuidador del príncipe Saaton, aparece con éste acurrucado entre sus rodillas, mientras que su cuidador se distrae paseándole una Mandrágora sobre la nariz. De esto podemos deducir que no había un mínimo de edad en el consumo de dicha droga. Quizá la mas conocida sea la de la momia de Tutankamón 1350 años a.C. exactamente en el tercer ataúd, nos topamos con un curioso collar, con seis vueltas y formado con once raíces las cuales le dotarían al faraón de una indudable capacidad sexual. Aunque no deja de ser un paradigma, dado que la muerte de Tutankamón le llego a la temprana edad de 19 años. Las bayas de Mandrágora aparecen representadas en una tumba muy particular, la del visir Rejmira, que quizá fuese el primero en usarlas en los ritos ceremoniales. Lo que si esta claro que a partir de este personaje histórico, la tumbas de los más destacados egipcios recogieron en sus pinturas estas bayas. En las tumbas de la necrópolis de los reyes de Tebas (1.800 a.C.) encontramos de nuevo la Mandrágora. Algunos entendidos en el arte egipcio del siglo XIV a.C. manifiestan una clara aportación de los efectos psicoactivos de la Mandrágora en el arte y un acercamiento al mundo osiríaco durante los funerales.

  

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